Incontinencia urinaria, condición que evita consultar un especialista



Pese a que la incontinencia empeora la calidad de vida, el 42% de las mujeres y 60% de los hombres omiten hablar del tema con su especialista.


La neuromodulación sacra es un procedimiento innovador, mínimamente invasivo, que ha demostrado mejorar sustancialmente los síntomas de quienes padecen incontinencia urinaria.


La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema social o higiénico en mujeres y hombres. Cuando se presenta de forma regular o afecta la actividad diaria personal, social, sexual, altera el sueño e incluso provoca depresión, se trata de una condición que amerita la visita al médico.


El Dr. Arturo García Mora, Especialista en Urología Funcional, Reconstructiva, Urodinamia y Neuro urología, mencionó que, entre los principales factores de riesgo para sufrir incontinencia urinaria, además de la edad, también, son propensas las personas con obesidad, múltiples embarazos o con enfermedades como la diabetes, demencia, deterioro cognitivo, lesiones en la columna vertebral o enfermedad vascular cerebral. Lamentablemente, “en México, no existen datos sólidos sobre esta condición, sin embargo, en diversos estudios realizados en poblaciones específicas, se reporta que tiene una prevalencia que varía entre el 13.6 y 48%”. agregó.



De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), la incontinencia afecta más a mujeres que a hombres y, aunque se piensa que es un padecimiento asociado al envejecimiento, se trata de una problemática que en la actualidad aparece (con mayor frecuencia) en etapas económico-productivas, haciendo más difícil la valoración y el inicio de un tratamiento oportuno por la lenta búsqueda de ayuda por parte del paciente de un diagnóstico. Pese a que la incontinencia deteriora considerablemente la calidad de vida, los datos indican que el 42% de las mujeres y el 60% de los hombres omiten hablar del tema en sus visitas al médico.


La persistencia de este tabú o vergüenza por abordar el tema provoca que empeore un padecimiento que tiene solución y es tratable, sobre todo cuando se atiende a tiempo; por ejemplo, el tratamiento por fisioterapia bien hecha y supervisada es una opción efectiva para la incontinencia leve o moderada, no obstante, en los casos en que los escapes de orina diarios son más abundantes, la cirugía de neuroestimulación sacra ha mostrado mejores resultados”, resaltó el Dr. García.


Es justamente en casos refractarios o muy severos donde la tecnología médica se erige como una alternativa de alto desempeño que logra una mejoría sustancial en los pacientes. El neuromodulador sacro funciona como un marcapaso que controla la función de la vejiga; su aplicación es quirúrgica y, tras un periodo de prueba de siete días para evaluar la aplicación definitiva, le permite al paciente recuperar el control de sus esfínteres por duración aproximada de siete años.“No hay que tenerle temor: es un procedimiento muy sencillo, de corta duración que da muy buenos resultados y no tiene un posoperatorio complicado ni molesto”, destacó el Dr. García Mora.

Aunque los síntomas varían según el paciente y su sexo, una de las dificultades para disminuir la prevalencia de este trastorno es que las personas que padecen de incontinencia evitan consultar al médico especialista por vergüenza a mencionar algo que afecta su intimidad.


Los signos y síntomas de la incontinencia urinaria pueden incluir escape de orina durante las actividades cotidianas, como levantar objetos, agacharse, toser o hacer ejercicio; sentir un impulso repentino y fuerte de orinar de inmediato; escape de orina sin previo aviso ni sentido de urgencia; no poder llegar al baño a tiempo e incluso orinarse en la cama durante la noche.


Para reducir sus efectos, se recomienda que los pacientes reduzcan su ingesta de cafeína, realicen ejercicio físico para fortalecer la musculatura del piso pélvico; una ingesta de líquidos reducida por la noche; reducción de peso y dejar de fumar. De igual manera, se recomienda una evaluación médica para dar un correcto tratamiento e impedir que la incontinencia urinaria continúe presentándose, mermando su calidad de vida, cuando es una condición que, reitera el Dr. García, puede ser tratada satisfactoriamente.

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