Enfermedades respiratorias predominan en invierno



El resfriado común es una infección viral de la nariz y la garganta (tracto respiratorio superior).


Muchos tipos de virus pueden causar un resfriado común.

Los virus más frecuentemente asociados con infecciones del tracto respiratorio, y para los cuales hoy en día hay pruebas diagnósticas confiables, son los siguientes:



Virus Sincicial Respiratorio A y B (VSR), que ataca principalmente niños pequeños y es muy grave

Human Rhinovirus /Enterovirus y Adenovirus

Coronavirus 229E, HKU1, OC43, NL63

Para Influenza 1,2,3,4

Influenza A H1,H1N1,H3 Influenza B

Sars Cov-2 o coronavirus


Los niños menores de 6 años tienen mayor riesgo de presentar resfriados, pero los adultos sanos también pueden esperar tener dos o tres al año. La mayoría de las personas se recuperan de un resfriado común en una semana o 10 días. Los síntomas pueden durar más tiempo en las personas que fuman. En cualquier caso, para conocer tu estado de salud, consulta a tu médico y recibe un diagnóstico y un tratamiento adecuado.

Los principales síntomas del resfriado común son: congestión o goteo nasal, dolor de garganta, tos, dolores corporales y de cabeza leves, estornudos y fiebre baja.

  • Evita cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire. Si vas a salir de un lugar caliente, cubre tu boca y nariz, para evitar respirar el aire frío.

  • Consume gran variedad de frutas y verduras para mejorar las defensas de tu cuerpo.

  • Lava las manos a menudo, especialmente después de estornudar o toser, y al regresar de la calle.

  • Estornuda correctamente, utiliza un pañuelo desechable, cúbrete con el ángulo interno del brazo.

  • Usa correctamente el cubrebocas, abarcando boca y nariz.

  • Si tienes alguna enfermedad respiratoria, no te automediques, acude al médico para prevenir complicaciones.

  • Si presentas fiebre u otros síntomas gripales, contacta a tu médico de inmediato.

Influenza

Es una infección producida por un virus, el cual afecta principalmente la nariz, la garganta y los bronquios, aunque en algunos casos puede producir una infección grave que repercute en los pulmones.

La infección generalmente persiste una semana, y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolor de garganta, cefalea, malestar general, dolores musculares importantes, tos seca, y en algunas ocasiones constipación o flujo nasal.

El virus que provoca la influenza, se transmite con facilidad de una persona a otra a través de pequeñas gotas de saliva o secreciones respiratorias expulsadas con la tos o los estornudos.

La influenza suele propagarse rápidamente en forma de epidemias estacionales, principalmente, durante las estaciones de otoño e invierno.

La mayoría de los afectados se recuperan en una o dos semanas. Niños pequeños, personas de edad avanzada y personas con afecciones médicas graves, pueden tener complicaciones graves como bronquitis o neumonía, que pueden causar la muerte, por lo que se recomienda poner la vacuna especial para cada fin de año.

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