Reducir consumo de sal convierte a la microbiota en buen aliado contra la hipertensión

Una menor ingesta de sal en mujeres ayuda a la microbiota a producir más ácidos grasos de cadena corta, asociados a la disminución de la presión arterial y rigidez en arterias

 

En México, uno de cuatro adultos padece hipertensión, importante factor de riesgo para contraer Covid-19 y desarrollar complicaciones graves

 

Una pizca de sal menos en la dieta, especialmente en el caso de las mujeres hipertensas, podría provocar una modificación en la microbiota intestinal que, mediante una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), contribuiría a reducir la presión arterial y disminuir la rigidez de las arterias.

 

Mediante un experimento con 145 pacientes hipertensos no tratados, un equipo de investigadores de la Universidad de Augusta, en Estados Unidos, descubrió que una reducción en el consumo de sal, por modesta que sea, modifica la composición de la comunidad de bacterias alojadas en el intestino, lo que se refleja en un aumento de los AGCC que pasan al torrente sanguíneo y activan receptores vasculares, proceso asociado a una disminución en la presión arterial y la velocidad de onda del pulso.

 

De acuerdo con este mismo estudio –recuperado por el Biocodex Microbiota Institute–, la respuesta al experimento es diferente entre individuos de diferente sexo, al encontrarse que la modificación de los AGCC sanguíneos bajo el efecto de una dieta baja en sal en realidad sólo se demostró en las mujeres participantes, sin que se sepa todavía por qué.

 

 

Cuando se estratificó por sexo, los aumentos en butirato, hexanoato, isobutirato, isovalerato y valerato fueron significativos sólo en las mujeres, no en los hombres. En ellas, los cambios en isobutirato, isovalerato y 2-metilbutirato se asociaron inversamente con la reducción de la presión arterial. El aumento de valerato se asoció con una disminución de la velocidad de la onda de pulso carótido-femoral.

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el elevado consumo de sodio –de 9 a 12 gramos de sal por día, cuando idealmente debiera ser de sólo 5 gramos– y la absorción insuficiente de potasio, contribuyen al desarrollo de hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

 

Por eso, la reducción en su ingesta es considerada como una de las medidas más costo efectivas para mejorar las condiciones de salud de la población: se estima que cada año se podrían evitar 2.5 millones de fallecimientos si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado.

 

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, uno de cada cuatro adultos padece hipertensión arterial, de los cuales aproximadamente 40 por ciento lo ignora, mientras que del 60 por ciento que cuenta con diagnóstico, solamente la mitad están controlados.

 

Esta situación resulta más delicada ante la evidencia de que la hipertensión es una de las comorbilidades más frecuentes en el Covid-19, incluso un factor de riesgo para contraer la enfermedad, por lo que el control de la presión arterial sigue siendo una consideración importante para reducir la carga de la pandemia.

 

El Biocodex Microbiota Institute es un centro de conocimiento que pone información científica sobre la microbiota a disposición del público en general y los profesionales de la salud. Para tener acceso a información de contenidos más detallados acerca de este y otros temas relacionados, visita el sitio https://www.biocodexmicrobiotainstitute.com/es

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