Pacientes con Hipertensión Pulmonar: grupo altamente vulnerable durante la pandemia

Fundamental reforzar el control de pacientes con HAP con terapias específicas

 

y atención integral en tiempos de pandemia. Se estima que más de 8 mil pacientes mexicanos viven con Hipertensión Pulmonar

 

Considerado un grupo altamente vulnerable, se estima que más de la mitad de los pacientes con Hipertensión Arterial Pulmonar - que en México ascienden a más de 8 mil - no están llegando a sus metas de tratamiento, comprometiendo importantemente su salud durante la pandemia.

 

La Hipertensión Arterial Pulmonares un trastorno crónico y progresivo (HAP), es una enfermedad rara, catastrófica, incapacitante y potencialmente mortal, que se caracteriza por la elevación de la presión sanguínea en las arterias que van del lado derecho del corazón a los pulmones, ocasionando un aumento en la resistencia vascular pulmonar, y como consecuencia, falla cardiaca derecha y muerte temprana. La dificultad para respirar que ocasiona esta enfermedad, limita las actividades cotidianas de los pacientes, como caminar algunos metros, subir escaleras e incluso salir de compras y puede provocar insuficiencia cardiaca y muerte.

 

La Hipertensión Pulmonar se debe al estrechamiento de los vasos sanguíneos pulmonares una obstrucción dentro de la arteria pulmonar que restringe el flujo sanguíneo, causando un aumento en la presión arterial por arriba de 25 mmHg como media. Las personas con HP desarrollan una reducción marcada en la tolerancia al ejercicio y en la calidad de vida.

 

Esta enfermedad tiene una tasa de supervivencia muy baja, que afecta invariablemente la calidad de vida de los pacientes que la sufren y sus familiares. Sin embargo, un diagnóstico precoz y el inicio del tratamiento pueden mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida del paciente.

 

 

Esta enfermedad puede ser causada por coágulos sanguíneos en el pulmón, algunas enfermedades congénitas del corazón y enfermedades propias de los pulmones. La HP puede estar asociada a enfermedades del colágeno (esclerosis sistémica, lupus), medicamentos para bajar de peso, VIH/SIDA, y ciertas enfermedades autoinmunes que dañan los pulmones. En muchos casos, no se encuentra otra enfermedad asociada y entonces se le llama HAP idiopática.

 

La Hipertensión Arterial Pulmonar afecta a personas de todas las edades (incluso a niños) sin distinción de raza. Sin embargo, es dos veces más común en mujeres y se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años de edad.

 

Según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen cinco grupos diferentes de hipertensión pulmonar.

 

 

Se estima que en el mundo afecta a 25 millones de personas, con incidencia que va en aumento y en  México se calcula que existen al menos 8 mil pacientes con Hipertensión Arterial Pulmonar.

 

 

¿Cuáles son los síntomas de la Hipertensión Pulmonar?

 

Los síntomas de la HAP no son específicos y varían en cada persona, sin embargo, suele ser asintomática y cuando aparecen los síntomas, por lo general, la progresión de la enfermedad está muy avanzada.

 

Los síntomas más comunes que se identifican son la falta de aire, mareos, fatiga, desmayos, vértigo, debilidad, dificultad para respirar con la actividad física y presencia de labios azules. Muchas veces estos síntomas se confunden con el asma y, en la mayoría de los casos el diagnóstico se retrasa hasta dos años, agravando la condición de quien la padece.

 

Los pacientes con HP pueden tener dificultad para efectuar tareas cotidianas como subir escaleras, caminar distancias cortas o simplemente vestirse. Adicionalmente, muchas veces estos pacientes no pueden continuar con sus actividades laborales por su condición física, lo cual puede tener un impacto económico y emocional fuerte en sus vidas y el de sus familias.

 

Dado que los signos y síntomas de la HP no son específicos, a menudo el diagnóstico de la HP se retrasa. 

 

Usualmente, pruebas como el ecocardiograma, el electrocardiograma, y otras como la prueba de caminata de seis minutos, algunos marcadores de sangre (por ejemplo, la troponina T cardiaca y/o el péptido natriurético tipo B), entre otras, pueden ser útiles para diagnosticarla.

 

 

Sin embargo, para hacer un diagnóstico definitivo de HP, se requiere hacer una prueba (cateterismo cardiaco derecho) que consiste en insertar un catéter sensor de presión especial en el lado derecho del corazón del paciente.

 

En la actualidad existen diversos procedimientos que pueden ayudar a reducir los síntomas y el ritmo de progresión de la enfermedad desde tratamiento con fármacos, hasta procedimientos quirúrgicos. El diagnóstico temprano, tratamiento integral y tratamientos específicos y eficaces son fundamentales para el control óptimo de la enfermedad.

 

 

Por tal motivo, en esta nueva normalidad se hace aún más necesario contar con una estrategia terapéutica eficaz y atención integral, que permita a los pacientes mantenerse bajo control y sin complicaciones cardiorespiratorias, las cuales incluso pudieran confundirse con alguna otra enfermedad que comprometa la respiración, expresó el Dr. Guillermo Cueto Robledo, Jefe de Urgencias Cardioneumológicas del Hospital General de México.

 

Si bien existen diferentes opciones terapéuticas para la HAP, muchos pacientes actualmente son tratados con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (iFDE-5), no obstante datos clínicos indican que del 20-60% de los pacientes con HAP que reciben iFDE5 no alcanzan o no mantienen los objetivos del tratamiento para el control de la enfermedad, lo cual pone en riesgo la vida de los pacientes. Y ante la falla terapéutica de los iFDE-5, es común que se agregue una terapia adicional para conseguir que estos pacientes estén en bajo riesgo de mortalidad.

 

En respuesta a esta situación, un estudio presentado recientemente en el Congreso Virtual de la European Respiratory Society, ratificó la conveniencia de sustituir las actuales terapias de inhibidores de la fosfodiesterasa-5, por una alternativa terapéutica diferente como riociguat, la cual ha demostrado mayor eficacia para llegar a los objetivos terapéuticos y con ello, mejorar la salud y el bienestar de los pacientes con HAP, y en consecuencia, reducir el riesgo de mortalidad.

 

El estudio fase IV “REPLACE”, realizado en 22 países con la participación de 226 pacientes, mostró que las personas con HAP que tuvieron una respuesta clínica insuficiente al tratamiento con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (taladafil o sildenafil) - administrado solo o en combinación con un antagonista del receptor de endotelina (ARE) - presentaron beneficios significativos cuando cambiaron al tratamiento con riociguat, destacó el Dr. Tomás Pulido Zamudio, Jefe del Departamento de Cardioneumología en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” e investigador participante en el estudio.

 

El número de pacientes que alcanzaron el objetivo de mejoría clínica significativa y ausencia de deterioro clínico fue dos veces más alto en el grupo de riociguat (41%) que los del grupo tratado con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (20%), incluyendo pacientes que estaban en terapia combinada con iFDE-5 más ARE, lo que significa que la transición a riociguat aumentó importantemente la posibilidad de alcanzar tal mejoría clínica.

 

Esta transición a riociguat mejoró en los pacientes con HAP la capacidad de ejercicio, redujo un biomarcador de insuficiencia cardíaca al optimizar la función cardíaca y pulmonar, y mejoró la clase funcional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la mayoría de los pacientes, permitiéndoles recuperar su independencia para realizar actividades cotidianas.

 

"Es gratificante y esperanzador ver que el 41% de los participantes del estudio REPLACE alcanzaron el objetivo primario de mejoría clínica al pasar de la terapia con inhibidores de la FDE-5 a riociguat, lo cual sugiere que los pacientes con respuestas inadecuadas a las terapias con iFDE-5 pueden beneficiarse de la transición a riociguat”, agregó el especialista.

 

Un punto importante por destacar es que riociguat está incluido en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud, lo que significa que esta terapia debería estar disponible en todas las instituciones de salud pública del país.

 

Por su parte, Pablo Trejo, presidente de la Asociación Mexicana de Hipertensión Arterial Pulmonar, expresó que los pacientes con HAP se encuentran en un riesgo mayor durante la pandemia, ya que además de ser un grupo vulnerable frente al COVID-19, la conversión de los hospitales donde eran tratados a hospitales de atención para coronavirus, ha generado un efecto negativo en su atención, que va desde la falta de acceso o retraso en la entrega de medicamentos, hasta el retraso o cancelación de consultas, estudios y terapias de rehabilitación, acciones que pueden promover el deterioro de la salud de los pacientes con HAP.

 

Por ello, destacó la necesidad de que todas las instituciones de salud no bajen la guardia durante la pandemia, y procuren el acceso a medicamentos específicos y a una atención integral, dado que estas acciones son esenciales para poder mantener en buenas condiciones a los pacientes con HAP, enfatizó.

 

Finalmente, el presidente de la HAP México reconoció que la Hipertensión Arterial Pulmonar y sus tipos no son curables, pero si se cuenta con un sistema de salud con una estrategia integral de atención y acceso a tratamientos específicos aún en esta “nueva normalidad”, esta enfermedad puede ser controlada, evitando su progresión y salvaguardando la vida de los pacientes.

 

 

 

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