Necesario recortar brecha en atención a la salud mental

En México, un 18% de la población urbana en edad productiva (15 – 64 años) sufre algún trastorno del estado de ánimo.

La salud mental es una necesidad básica del ser humano, sin embargo, el estigma hacia las enfermedades mentales, la falta de recursos, infraestructura hospitalaria, atención médica especializada en salud mental y la discriminación que sufren las personas con que viven con esta condición, así como la falta de acceso a los medicamentos adecuados, son aspectos que hoy en día obstaculizan la integración a la sociedad de este sector de la población.

En conferencia de prensa realizada por Lundbeck en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, la Dra. María Elena Medina-Mora, doctora en psicología social por la UNAM y jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México, brindó un amplio panorama sobre la situación actual de la salud mental en México y planteó soluciones que inciden directamente en la política pública del país.

La especialista explicó que la salud mental es un fenómeno complejo determinado por múltiples factores sociales, ambientales, biológicos y psicológicos, e incluye padecimientos como la depresión, la ansiedad, la epilepsia, las demencias, la esquizofrenia, algunos de los cuales se han incrementado en los últimos tiempos.

“En este sentido, lograr que la población conserve la salud mental, además de la salud física, depende, en gran parte, de la realización exitosa de acciones de salud pública, para prevenir las enfermedades, tratar y lograr que los pacientes puedan reintegrarse a la sociedad,” explicó la especialista.

La Dra. Medina-Mora también hizo hincapié en la necesidad de contar con estadísticas actualizadas de salud mental en México, ya que el último estudio formal con el que se cuenta es la Encuesta Nacional de Salud Mental, realizada en 2001.

En México, un 18% de la población urbana en edad productiva (15 – 64 años) sufre algún trastorno del estado de ánimo, como depresión, ansiedad, demencia o fobia. Se calcula que más de 1 millón de personas viven con esquizofrenia, trece millones de personas son adictas al alcohol, 13 millones son fumadores y hay más de 400 mil adictos a psicotrópicos. Con relación a los impactos sociales, los índices de enfermos de estos trastornos tienden a aumentar debido a problemas como la pobreza, violencia, aumento de adicciones y envejecimiento de la población.

Debido a la alta prevalencia de los trastornos mentales y del abuso de sustancias en adultos y jóvenes, la carga emocional y financiera para el individuo, su familia y la sociedad es alta. El impacto económico se refleja en el ingreso personal, la capacidad de las personas o sus familias para trabajar y hacer contribuciones productivas a la economía nacional. Igualmente se incrementa la demanda de los servicios de atención y apoyo por parte de la población.

Contrariamente a estas necesidades, en nuestro país el presupuesto para salud mental en 2017 fue de $2,586 mdp o poco más de $1.00 dólar per cápita. Del gasto total en salud, sólo el 2.2% se asignó a salud mental en 2017. Ante la situación de pandemia que estamos enfrentando, es importante reconsiderar la inversión en salud mental en México.

¿Cómo mejorar la atención a la salud mental en México?

La Dra. Medina Mora informó que, de acuerdo con la OMS, existen cinco acciones a realizar para mejorar la salud mental en las naciones, como incluir a la salud mental en los programas de salud pública; mejorar la organización de los servicios de salud mental; integrar la salud mental a la atención primaria; aumentar los recursos humanos para la atención de la salud mental, y generar política pública de largo plazo en salud mental.

En el Plan de Acción en Salud Mental 2013 – 2020 de la OMS se establecen seis principios básicos que deben ser cubiertos en la política pública a favor de la salud mental, tales como cobertura universal, respeto a los derechos humanos, estrategias de intervención basadas en evidencia científica y las mejores prácticas, consideración de las necesidades sociales y de salud en todas las etapas de la vida, trabajo conjunto de diversos sectores, y empoderamiento de los pacientes.

En su intervención, Sara Montero, Directora General de México, América Central y Países Andinos de Lundbeck, señaló que “como compañía enfocada en el cuidado y la preservación de la salud mental en el mundo, nuestros esfuerzos se basan en los principios internacionales de la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y de cada país en el que operamos. Queremos colaborar con todos los grupos involucrados, ya sea gobierno, comunidad, academia y sociedad civil organizada, con el objetivo de definir los mejores caminos para mejorar la salud mental de todos.”

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