¿Pruebas serológicas y moleculares, para qué sirven en tiempos del COVID-19?

 

 

Hay dos tipos principales de pruebas que usan los países en medio de la pandemia para detectar la presencia del COVID-19 en una persona

 

 

Los exámenes para detectar y diagnosticar a los virus son claves para determinar su existencia nivel de contagio y peligrosidad. Las personas que tengan síntomas de una enfermedad como el Covid-19 o que estén dentro de un grupo de la población con alta posibilidad de haber sido contagiado, se sugiere que se sometan a ellas.

 

Hay dos tipos principales de pruebas que usan los países en medio de la pandemia para detectar la presencia del Covid-19 en una persona: la prueba serológica o un “test rápido” que sirve como un primer filtro y un examen molecular que confirma el diagnóstico.

 

La prueba serológica

 

Se realiza a través de la sangre (puede ser una gota) y se hace junto con el test de factores de riesgo una prueba de la inmunoglobulina, que mide la concentración de distintos tipos de anticuerpos, que son producidos constantemente para proteger al cuerpo de bacterias, virus y alergenos.

 

El cuerpo fabrica distintos tipos de anticuerpos, o inmunoglobulinas, para luchar contra diferentes tipos de microorganismos que producen diferentes enfermedades. A veces, el cuerpo hasta es capaz de fabricar por error anticuerpos contra sí mismo, tratando a sus propios órganos sanos como si fueran invasores extraños a lo que se conoce como enfermedad auto-inmunitaria.

 

Hay varios tipos distintos de anticuerpos:

 

 

- Inmunoglobulina A (IgA): se encuentra en los re

cubrimientos de las vías respiratorias y del sistema digestivo, así como en la saliva, las lágrimas y la leche materna.

- Inmunoglobulina G (IgG): es el tipo de anticuerpo que más abunda en el cuerpo. Se encuentra en la sangre y en otros fluidos, y brinda protección contra las infecciones bacterianas y víricas. La IgG puede tardar un tiempo en formarse después de una infección o vacunación.

- Inmunoglobulina M (IgM): se encuentra principalmente en la sangre y en el líquido linfático; este es el primer anticuerpo que fabrica el cuerpo para combatir una nueva infección.

- Inmunioglobulina E (IgE): normalmente se encuentra en pequeñas cantidades en la sangre. Se puede encontrar en cantidades superiores cuando el cuerpo reacciona de una manera exagerada a los alérgenos o cuando está combatiendo una infección provocada por un parásito.

- Inmunoglobulina D (IgD): existe en pequeñas cantidades en la sangre y es el anticuerpo que menos se conoce.

 

Cuando se pretende usar una prueba serológica para la detección del Sars Cov-2, el objetivo es identificar principalmente los anticuerpos IgM e IgG presentes en nuestra sangre o plasma cuando enfermamos de COVID-19, porque son ellos los que se encargan de eliminar o luchar contra este virus. Para ello se utilizan reactivos para detectarlos, es decir la prueba serológica detecta nuestra respuesta inmunológica contra el virus. Los médicos pueden evaluar las concentraciones de inmunoglobulina en sangre para saber si una persona tiene una infección o si está protegida contra ella (es inmune a ella). Los médicos también utilizan la prueba de la inmunoglobulina para hacer diagnósticos de inmunodeficiencias (cuando el sistema inmunitario no está funcionando como debería funcionar).

 

Si bien la producción de los anticuerpos IgM (inmunoglobulina M) y los IgG (inmunoglobulina G), en el organismo, se adhieren al virus para desactivarlo o eliminarlo, "no se puede confiar en las pruebas serológicas para que nos digan si alguien está infectado en determinado momento, dijo a BBC Mundo la doctora Elitza Theel, directora del Laboratorio de Serología de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Mayo, por lo que según la OMS estas pruebas no están recomendadas para establecer un diagnóstico, sino para tener solamente una sospecha del contagio y evitar así la transmisión directa, dado que en muchas ocasiones las personas portadoras son asintomáticas, es decir no presentan síntomas de cuidado, sino quizá solamente los de una gripa ligera.

 

El que la prueba no sea 100% confiable se debe a que el organismo puede tardar entre 10 u 11 días en liberar los anticuerpos IgM y los IgG, aunque "pueden quedarse por dos o tres meses en el cuerpo antes de que sean indetectables y aunque aparentemente el virus ya no se encuentre en el cuerpo", dice la Doctora Theel. Un problema  es que estas pruebas, al resultar positivas, pueden estar detectando "anticuerpos de infecciones pasadas o recientes no necesariamente relacionadas con el Covid-19", indica la doctora.

 

Si la prueba se realiza al inicio del contagio o si la persona se ha infectado durante la última semana, hay una alta probabilidad de que el resultado sea negativo, explica el doctor Bruce Ribner, director médico de la Unidad de Enfermedades Transmisibles del Hospital de la Universidad Emory.

 

Algunos países sin embargo, usan estas pruebas para "identificar el contacto previo de una persona con el virus SARS-CoV-2". Si la muestra revela una elevada cantidad de anticuerpos, la prueba es positiva. Esto significa que una persona tiene o tuvo la enfermedad recientemente y el resultado de la prueba tarda unos 15 minutos y no requiere de equipos de laboratorio complejos, o sea que en vez de detectar propiamente al virus SARS-CoV-2 (causante del covid-19), la prueba serológica detecta nuestra respuesta inmunológica contra el patógeno.

 

En resumen: Las pruebas serológicas ayudarán a: Tener una dimensión real de la propagación del virus, rastrear mejor las cadenas de transmisión de la enfermedad, detectar a los enfermos asintomáticos o a los que en algún momento tuvieron el virus y no lo notaron y a identificar la transmisión del virus por zonas geográficas y grupos de edad.

 

La prueba molecular

 

Conocida como PCR, se basa en el análisis del ARN (ácido ribonucleico que traslada el material genético de ciertos virus, como el SARS-COV-2 y para ello primero, se toma una muestra de secreción de la nariz o del fondo de la garganta del paciente.

 

La muestra se coloca en un tubo de ensayo y se mezcla la muestra con ciertos reactivos fluorescentes que, de existir el virus, se adhieren a este. Si la muestra cruza un umbral de fluorescencia, la prueba es positiva y confirma la presencia del virus.

 

También se le llaman pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) y son las recomendadas por la OMS para confirmar los casos vigentes de covid-19, pues detectan directamente el ARN (ácido ribonucleico), es decir, el material genético del virus en las muestras tomadas de secreciones respiratorias del paciente.

 

"Este material genético está presente en el cuerpo antes de que se formen los anticuerpos, lo que significa que las pruebas moleculares pueden detectar el virus tempranamente, desde el inicio de los síntomas" (OPS).

 

A diferencia de las pruebas serológicas, el resultado positivo indica el que paciente está infectado en ese mismo momento, comenta la doctora Theel. El resultado de este examen puede tardar unas horas porque es un proceso que se realiza en un laboratorio con equipos especializados, sin embargo es más confiable y seguro para confirmar o descartar la enfermedad.

 

Es importante resaltar que una prueba no puede reemplazar a la otra. Para combatir rápido la pandemia de COVID-19, ambas son ahora necesarias, unas para detectar la enfermedad y aislar a los pacientes y a sus posibles contactos lo más rápido posible y otras para confirmar el diagnósticio.

 

 

Pero también es probable que el material genético del virus -pese a estar en el cuerpo de alguien- no ingrese en la muestra respiratoria que se le extrae, advierte Michael Borowitz, director de la División de Patología Hematológica del Hospital Johns Hopkins. "Esto puede suceder porque, alguien no obtuvo una buena muestra de la nariz  y ahora se ha visto que a medida que la enfermedad progresa, el virus puede ya no estar presente en la nariz, sino solo en los pulmones, por lo que una muestra nasal no contendrá virus", dice Borowitz a BBC Mundo.

 

Las pruebas moleculares "solo pueden indicar la presencia del virus durante la infección y no indicarán si una persona ha estado infectada y posteriormente se recuperó", dice la Universidad Johns Hopkins.

En cambio, como los anticuerpos persisten cuando los pacientes se recuperan, las pruebas serológicas son útiles para saber si una persona, sintomática o no, alguna vez estuvo infectada y para dar una mejor idea de la expansión real de la enfermedad.

 

"Si una persona estuvo expuesta al virus y desarrolló anticuerpos contra él, puede significar que esa persona tiene al menos cierta inmunidad al SARS-CoV-2", publicó la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU, "Aunque todavía no se sabe si la persona está completamente protegida o cuánto dura esta inmunidad".

 

Estas pruebas pueden ayudar a los médicos "a comprender mejor cómo se desarrolla la respuesta inmune contra el virus SARS-CoV-2", dice la FDA, y por lo tanto también "pueden desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el covid-19" y en el cálculo de "cuándo podemos volver al trabajo y reanudar nuestras actividades normales".

 

Además, "los resultados también pueden ayudar a identificar quién puede donar sangre que pueda usarse para fabricar plasma convaleciente, un producto en investigación que se está usando para ayudar a los pacientes graves de covid-19", continúa la FDA.

 

Incluso la OMS dice que las pruebas serológicas "serán clave para apoyar el desarrollo de vacunas" contra la enfermedad.

 

Resumiendo, lo se puede interpretar de las pruebas para anticuerpos en contra del SARS -CoV-2;

 

La presencia de anticuerpos tipo IgG sugiere que el sujeto ha sido expuesto a el virus y ha desarrollado una respuesta inmune, típicamente esto ocurre al menos dos semanas después de la exposición y expresión clínica de la enfermedad.  No determina en forma categórica que ya no se tiene riesgo de contraer la enfermedad, pero sugiere que es de menor riesgo que quien no tiene anticuerpos.

La presencia de anticuerpos IgM indica que el sujeto ha sido expuesto al virus y sugiere que el contacto ha ocurrido en las dos semanas anteriores a la muestra. 

La presencia de anticuerpos IgG e IgM en forma simultánea, indica que la enfermedad está pasando su forma aguda.

 

 

 

Aún se conoce poco de este coronavirus, su origen, sus efectos, la forma de combatirlo o eliminarlo, por lo que ante su peligrosidad manifestada en todo el mundo, lo que hay que evitar es el rápido y fácil contagio de persona a persona, y esto se puede lograr siguiendo las medidas de protección, que son el “quedarse en casa” lo más que se pueda, guardar distancia entre personas, evitando besos, abrazos y tocamientos, (ya que no se sabe quién es portador del virus), usar cubrebocas, cubriendo bien la nariz y boca, usar caretas y guantes, evitar tocarse la cara antes de lavar las manos frecuentemente con agua y abundante jabón, desinfectar objetos de uso frecuente, tanto en el hogar como en los sitios de trabajo y concurrencia y acudir a los servicios de salud ante cualquier síntoma o situación de alto riesgo, sobre todo en personas mayores y niños, evitando que la enfermedad pretenda ser atendida exitosamente cuando está en fases críticas.

 

Estas medidas deben continuar hasta que se haya encontrado alguna vacuna y tratamiento eficaz, ya que este virus, como otros “llegó para quedarse”.

 

 

 

 

 

 

 

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