Células cancerosas "secuestran" a las de médula ósea para propiciar el desarrollo de tumores

Identifican proteínas que controlan el movimiento celular vía el encendido de switches moleculares, su caracterización es la base para el diseño de nuevas terapias

 

Una de las formas que emplean las células tumorales para aumentar su letalidad es aprovecharse de aquellas normales. Este avasallamiento genera un microambiente que propicia la proliferación celular y el movimiento hacia tejidos distantes en los que se establecen nuevos tumores que conducen a la catástrofe.


Para detener este proceso, investigadores del Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), liderados por José Vázquez Prado, buscan identificar a las células involucradas, incluyendo algunas que son reclutadas desde la médula ósea, para entender cómo se comunican con las células cancerosas e indagar dentro de ellas para revelar los mecanismos alterados.


El propósito de la investigación es identificar proteínas que representen puntos vulnerables del proceso tumoral y que eventualmente puedan ser aprovechados para desarrollar terapias precisas que, basadas en estos descubrimientos, contribuyan a combatir el cáncer en su etapa más agresiva, la metástasis.


La comunicación entre células cancerosas y las de la médula ósea, que favorecen el desarrollo tumoral, se establece mediante el envío de señales que activan la maquinaria responsable de que las células cambien su forma y se muevan.
Este trabajo científico fue el proyecto doctoral de Daniel Cervantes Villagrana, quien tuvo como objetivo caracterizar a una población de células de la médula ósea que en lugar de combatir a las células tumorales son subordinadas por éstas y actúan en su beneficio.
El egresado del Cinvestav investigó los mecanismos responsables de encender los switches moleculares que se activan dentro de las células como requisito para que éstas se muevan en dirección a factores liberados por células tumorales, con las que establecen una comunicación recíproca.

 

Daniel Cervantes Villagrana explicó que las células cancerosas secretan factores que atraen a células de su entorno y a otras que se encuentran distantes, como algunas de la médula ósea que responden siguiendo las señales que las conducen a integrarse al microambiente tumoral.


En este contexto patológico, las células "secuestradas" de la médula ósea también emiten señales que contribuyen al crecimiento y diseminación de las células tumorales, lo que se conoce como metástasis que, como se sabe, corresponde a la etapa más grave y mortal en pacientes con cáncer.
“En este proyecto estudiamos las células de la médula ósea, que en teoría no son mutadas, son células que en algún momento se encargaron de defender al organismo contra las tumorales, pero cuando esas últimas liberan ciertas sustancias, seducen a las normales para que sean cómplices de ellas”, explicó Cervantes Villagrana.


Los resultados demuestran que la comunicación entre células cancerosas y aquellas derivadas de la médula ósea, activa los mecanismos intracelulares que permiten a las células cambiar su forma y desplazarse. Los receptores que actúan como antenas insertadas en la membrana de las células, entre ellos los receptores acoplados a proteínas G, transmiten hacia el interior de las células la ubicación precisa en que tienen que prenderse los motores intracelulares que empujan a las células para moverse en dirección a los estímulos extracelulares.


De acuerdo con el egresado del Cinvestav, dentro de las células existen interruptores moleculares, llamados Rho GTPasas, que disparan este mecanismo de migración celular. Esos interruptores son responsables de orquestar la reorganización del esqueleto de la célula para que empiece a empujar en dirección de las sustancias liberadas por el tumor, la cuestión fundamental es entender cómo, ante señales extracelulares que propician el cáncer, las moléculas intracelulares se organizan para prender los switches que hacen que las células normales sigan a las cancerosas.


Entre otros, en el microambiente tumoral se secretan factores conocidos como quimiocinas, que pueden contribuir al desarrollo de metástasis, activan a receptores de varios tipos celulares, como los que forman los vasos sanguíneos, y otros como fibroblastos, células de la médula ósea e incluso neuronas.

 

Cervantes Villagrana aclaró que sus estudios, realizados con apoyo del Conacyt, se enfocan en aspectos fundamentales del proceso de comunicación entre células del microambiente tumoral.


Reveló que existen múltiples proteínas que participan en diversos mecanismos que coinciden en activar la migración celular en el contexto del cáncer, pero que gran parte de estos mecanismos son compartidos por células normales. Por lo tanto, descubrir las conexiones que se establecen en un contexto tumoral podrá derivar hacia el diseño de terapias que ataquen con precisión al proceso canceroso sin afectar el funcionamiento de células normales, mismo que debe mantenerse para garantizar un estado de vida saludable.

 


 

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